Por Manuel Bazán, presidente de AB Group International.

Cualquier persona que entra en una negociación con usted, es su adversario.

No hay ninguna diferencia si es su hija, su mujer, su jefe o un empleado, su mejor cliente o proveedor principal, es su adversario y acaban de empezar una partida de la negociación.

Y solo hay dos finales posibles: o el acuerdo es bueno para sus intereses o no lo es.

Que sea bueno para usted no implica que sea malo para su adversario, pero no se confunda, usted está para defender sus intereses, usted no representa a una ong. Piense si su bonus depende de los intereses del otro, de sus objetivos, o de los suyos.
La otra parte, su adversario, es un respetado oponente, a quien es posible que queramos ayudar, lo que usted prefiera, pero si se sale con la suya, usted no logrará sus objetivos con la consecuencias correspondientes

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